Me gusta pensar que la misión de algunas personas es dejar huella en el camino. Da igual el nivel de impacto o la repercusión, lo importante es que en un momento determinado dejan su marca personal en el transcurrir de su vida y por ende, en la de aquellos que la rodean. Se trata de personas con algo especial, que brillan un pelín más que el resto y que simplemente, “tienen algo más”. A unos les parecerán mejor y a otros peor, pero nadie (o casi nadie) dudará de sus peculiaridades. El sábado pasado fui testigo del homenaje a Ángel Nieto en Madrid. Intento recordarlo y fue totalmente abrumador (en sentido positivo). Me metí entre la multitud, caminé entre las motos, hablé con moteros y…