Estos días pienso mucho en las repercusiones psicológicas del coronavirus sobre todo en aquellas personas que sufren o han sufrido por ansiedad, o han pasado por algún momento duro relacionado con el tema, y todavía más si están solas en casa. Yo no soy psicóloga, ni soy experta en la materia, pero sí que toqué fondo hace mucho y tuve que recomponerme desde cero. En esa etapa abracé y entendí la ansiedad, la transformé y cambié mi reacción a ella (porque no puedo evitar que siga apareciendo) tras mucho aprendizaje y entrenamiento mental.

Vivo sola y me encanta, pero si me estás leyendo y te pasa como a mí, también sabrás que a veces, estar solo en casa implica muchísimo tiempo para hacer más caso a todos los pensamientos que te pasan por la cabeza. Eso puede ir bien si te asaltan ideas brillantes o las cosas bonitas, pero si de lo contrario te asaltan con más frecuencia los miedos irracionales (detectar que son irracionales es importante) o los pensamientos intrusivos, te toca poner un poco más de tu parte para que el encierro se te haga menos arduo. No es nada fácil y estresa mucho, pero es mucho mejor. Yo de momento lo llevo bien y estoy tranquila, como mucho, aburrida, pero todavía quedan días por delante y hay que tener cualquier tipo de arma cargada por si la mente un día se despierta con ganas de guerra.

Esto es lo que estoy llevando a cabo yo estos días para mantener bien firme mi salud mental (repito, no soy experta y esto es simplemente lo que a mí me funciona):

  • Tener muy claro que esto es temporal, que tarde o temprano acabará. Y aceptarlo.
  • Recordarse las veces que haga falta que esto no depende de uno mismo, que no está en nuestras manos y que por lo tanto no sirve de nada darle demasiadas vueltas al temita. Lo que tenga que pasar, pasará.
  • Mantener cierta rutina a pesar de estar en casa: levantarse a una hora similar cada día, no pasar la jornada entera en pijama…
  • Ejercicio: con lo que tengas, haz algo. Si no tienes nada en casa, ponte vídeos de lo que te guste en Youtube y muévete. HIIT, zumba, pilates, lo que sea. Esta mañana yo he acabado mi entrenamiento y estirada en la colchoneta sentía la necesidad de llorar por la incertidumbre de todos estos días, por sentirme encarcelada, pero enseguida he pensado que no depende de mí y me he quedado la mar de tranquila. Y sé que gran parte de ese alivio se desprendía del ejercicio. Moverse y llevar tu cuerpo a cierto límite te da una energía brutal, aunque emplees un montón de ella.
  • A pesar de que digan por ahí que no hay que obsesionarse con hacer muchas cosas (es verdad), también estoy comprobando que la mínima tontería sirve de evasión para pasar el rato. Se trata de eso, de pasar el rato sin agobiarse. Al echar mano de cualquier cosa insignificante, tu mente está pendiente de esa tarea y no de los pensamientos chungos y limitantes.
  • Dosificar las horas de sofá. Llega un punto en el que agobia hasta el hastío (al menos a mí). Venga, muévete, que se te atrofia todo.
  • Recuerda varias veces todas las cosas que te hagan feliz. Yo tengo muchas fotos en casa de momentos felices, y detenerme y mirarlas me hace pensar en lo bueno de la vida, en lo que aún quiero vivir, en lo afortunada que me siento de haber compartido tantas cosas con las personas que más quiero.
  • Mantén la comunicación con tus seres queridos. Como si no pasara nada.
  • Evita pasar mucho rato viendo las noticias, eso asusta más y hace que la mente sufra el doble. Es bueno informarse y saber cómo está el tema, pero tampoco ayuda mucho el exceso de datos cuando eres una persona con ansiedad.
  • Ahora que hay tiempo de sobras, invierte energía en aprender algo nuevo. Algo nuevo incluye desde ver un vídeo de alguna youtuber o alguien que te haga reír,  aprender un idioma, leer sobre un tema que te guste, o simplemente curiosear (pero no de coronavirus). La mente estará súper ocupada de este modo.
  • Descárgate algún juego en el móvil. No es broma, a mí me va de coña. Puedes pasar mucho rato sin pensar en nada solo concentrándote en matar bolitas de colores. Sí, sí, leído así parece una chorrada, pero ayuda muchísimo a desconectar la mente de los fantasmas.
  • Si tienes pareja y está lejos durante la cuarentena, simplemente mantén tu día a día con esa persona igual vía teléfono. Tarde o temprano volveréis a veros y es mucho más sano para la relación el hecho de mantener la normalidad. Es una simple cuenta atrás. Nada de dejarse llevar por la tristeza porque no sirve de nada, hasta que esto no acabe no os podréis ver. Mejor dar felicidad y amor, que nostalgia y tristeza, ¿no? Pues eso.
  • Visualiza todas las cosas por las que te sientes agradecido/a y visualiza todo lo que te gustaría hacer dentro de unos años. Y digo dentro de unos años porque yo ahora mismo no puedo pensar mucho en 2020: mi vida depende del mundial y ya sabemos cómo está el panorama. Así que prefiero pensar en cómo me veo dentro de 4 años. Eso me da un subidón que no veas.
  • Y si nada de lo anterior funciona, no pasa nada por tener un día malo y sufrir lo que se necesite sufrir. Si no puedes evitarlo, acepta que estás en un momento duro y que habrá otros mejores. Poco a poco, paciencia, te digo yo que se supera. Un día malo lo tiene cualquiera.
  • En definitiva, bloquea todo lo malo aceptando el momento presente que nos rodea e invierte tu energía en algo que implique pensar. De lo contrario, si no haces nada, solo pensarás en tu ansiedad y en tu dolor. Al iniciar el bucle cuesta más desengancharse.

 

No soy madre y sé que esto con peques es mucho más complicado si tienes una mente compleja. Sea como sea, ánimo y muchísima fuerza que esto tiene punto final y cada día es un día menos para que llegue la solución (sea la que sea). Aceptación y resiliencia.