Estos días me parece surrealista todo lo que está pasando, lo típico que hasta hace poco veías en las pelis con Will Smith o Ryan Reynolds como protagonistas salvando el mundo. Ahora la realidad es que ni uno ni otro van a ser los héroes que nos ayuden a superar el coronavirus y que poco sabemos de lo que está por llegar. Qué voy a escribir yo que alguien no sepa, Google está lleno de información al respecto.

Me he propuesto escribir más de lo habitual. La idea es un post diario, la práctica ya se verá. Y es que 2020 viene cargado de surrealismo. Eso no es ni bueno, ni malo. Solo eso; 2020 hasta el momento es muy surrealista. Digamos que para mí está siendo la prueba fehaciente de que hay cosas que, simplemente, se escapan de nuestro control. Da igual cuántas vueltas le demos, da igual cuántas soluciones busquemos; si no depende de nosotros, no hay mucho que hacer más allá de aceptar lo que venga y de adaptarse a las circunstancias. Escrito así parece muy facilito la verdad, pero no veas lo que revienta encontrarse en una situación en la que sin comerlo ni beberlo, la vida te está poniendo al límite.

Estos días el coronavirus me sirve de analogía para representar gran parte del sufrimiento de muchas personas al ver su libertad muy limitada. Hay mucha gente que lo pasa verdaderamente mal por no poder salir o expresarse como quisiera, por no poder decidir cuándo y cómo llevará a cabo lo que necesita para vivir, lo que le hace feliz. Hay situaciones que son un verdadero coronavirus y no se sabe en qué momento llegará la cura. El miedo, la impotencia, la necesidad de obediencia y la incertidumbre se apoderan de uno y es difícil encontrar la solución, porque no depende del que la está sufriendo. Sales a la calle dentro de los márgenes que se te permiten, vuelves antes de que te multen y no te alejas de tu coronavirus, porque lo tienes encima y es muy complicado que te deje en paz. Qué difícil y cuánta tristeza.

Creo que muchos, en algún momento de nuestra vida, hemos vivido cerca de un coronavirus personalizado. Si eres hombre o mujer y estás leyéndome, solo te puedo decir que luches y persigas tu felicidad, la cual irá ligada, probablemente, a tu libertad. A tu libertad de decisión, de actuación, de pensamiento. Que nada ni nadie te impida ser tú mismo, que nada ni nadie te arrebate tus sueños, tus ganas de pelear, tus deseos de vivir de la manera que tú elijas. Nada ni nadie debería tener el poder de cortarte las alas. Nada ni nadie debería obligarte a quedarte en casa, a sugerirte que fueras de un modo concreto, a decirte qué tienes que hacer. Nada ni nadie debería pensar por ti. Tú eres el único dueño de tu vida y de tu libertad. Todos merecemos la oportunidad de ser nosotros mismos. Si ahora mismo tienes un coronavirus en lo alto sabrás a lo que me refiero.

Nos leemos mañana. Feliz martes 17 de confinamiento.