85: (Mi) salud mental

Hoy me he enterado de que hay un día dedicado a la salud mental. ¡Olé! A lo largo de estos 3 años de blog, he mencionado en varias ocasiones la importancia del control de la mente, de la ansiedad, de las malas pasadas que te juega tu propia cabeza. Y también he contado que 2015 fue el peor año de mi vida. El año en el que toqué fondo. El año en el que tuve que empezar de cero para volver a encontrarme. Estaba tan perdida y lo pasé tan mal, que necesité 12 meses de terapia para volver a ver algo de luz en mi vida. Un año de emociones contradictorias: empecé las prácticas en Dorna hecha polvo y mientras intentaba reconstruirme, me sentía culpable de que todo aquello me estuviera pasando en los inicios de lo que pintaba ser la realización del sueño de mi vida.

La buena noticia es que… ¡Todo se supera! Yo sufrí por culpa de la ansiedad. Tardé tres meses en detectar que algo “fuera de lo habitual” me estaba pasando. Un día, tras tener muchas pesadillas (me ocurría a menudo) me levanté y dije: hasta aquí. Busqué en internet psicólogos en Terrassa y tuve la suerte de dar con una que me ayudó muchísimo. Literalmente, me ayudó a renacer. Mi mente estaba agotada de no encontrar respuestas a todo lo que me pasaba por ella y yo me consumía por momentos con un dolor en el pecho brutal, una sensación súper incómoda que no me abandonaba nunca. Cualquier cosa me suponía un esfuerzo enorme y sentía que mi vida era solo sufrimiento. Recuerdo el primer día de terapia cuando Marta me preguntó: ¿en qué momentos del día notas esa ansiedad? Yo respondí: las 24h, no se me quita. Ahí me di cuenta de que tenía muuuuucho trabajo por hacer. Ella me dijo que no iba a ser fácil, pero que todo iría bien y que lo conseguiría. Sin medicación, con muchísima fuerza de voluntad y con las herramientas que ella me proporcionó, aprendí a escalar por los muros que mi mente había ido creando con el paso del tiempo. Y lo superé. En aquel momento creía que mi vida se vería siempre condicionada por ese malestar, que ya no había forma de escapar de ello y que nunca volvería a ‘sentirme bien’. Ese pensamiento no podía ser menos cierto; a día de hoy, después de cuatro años, no solo estoy mejor que nunca, sino que ni me acuerdo de muchas de las cosas que me hacían estar mal.

No es malo pedir ayuda, no es malo sentirse fuera de lugar, como tampoco es malo equivocarse, fracasar, fallar, tener que volver a empezar… Todo eso forma parte de vivir y aunque cueste, hay que aceptarlo para poder avanzar. Aceptar que hay un problema o aceptar que se está viviendo una época chunga de cojones es el primer paso. Y no pasa nada. El problema es que, generalmente, no se nos enseña que la mente te sabotea, te paraliza, te juega malas pasadas, te atormenta, te controla. Se habla muy poco de todo esto. O al menos esa sensación tuve yo cuando me planteé que por qué no tenía ni idea de estas cosas. Yo no sabía de qué iba el tema hasta que me tropecé con mi realidad. Y os aseguro que cada día doy gracias por ese terremoto emocional que viví, porque ahora soy otra versión de mí misma, una mucho más segura, más valiente y más realista. Si no hubiera vivido todo aquello, ahora no dispondría de las herramientas que me hacen lidiar con cualquier situación que se me ponga por delante. Ahora yo controlo mi mente, y no ella a mí.

De vez en cuando es necesario abrir la mente y saber si todo lo que pensamos va acorde con lo que sentimos. Cuando hay mucha distancia entre una cosa y la otra es que algo falla. Y repito, pedir ayuda es bueno. Es buenísimo. Pero hay que dejarse ayudar y poner mucho de nuestra parte. Para mí, la salud mental es básica para poder hacer frente a todo lo que me va ocurriendo. La ansiedad es jodida y de vez en cuando quiere volver a putearme, hay días en los que no me soporto, en los que quizás necesito llorar o respirar muy profundamente para canalizar lo que me preocupa, pero ya no es como antes. Ahora las preocupaciones duran el rato que yo quiera que duren y no se convierten en una pesadilla. Al final es eso, autocontrol (después de haber aprendido a tenerlo). Feliz día de la salud mental. Ah, he empezado a escribir mi primer libro.

 

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2 comentarios sobre “85: (Mi) salud mental

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  1. Describir esas sensaciones y compartirlas creo es la mejor forma y uno de los pasos que mas ayudan, yo me di cuenta pasados varios años, ya que por suerte (lo digo hoy) y por desgracia (lo pensé en su día) he realizado el mismo viaje si se puede llamar de algún modo, sobre el cual no quiero volver a ir y espero que tampoco vuelvas, estoy seguro que no.
    A propósito de la última frase, ánimo, tranquilidad y lo que necesites!

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