Mañana me voy a Tailandia. Esta es la primera vez que me traslado hasta esa parte del mundo con el mundial. Se acabó lo de trabajar de noche y dormir de día, adiós a los horarios intempestivos y a la sensación de tener jet lag en casa. Si bien es cierto que siempre he necesitado mucha disciplina y rutina para gozar de una salud mental ‘aceptable’, este año en general todavía más.

En lo que va de 2019 he cogido más de 50 vuelos y ha habido meses en los que no he pasado una sola semana entera en casa. El cuerpo se acostumbra rápido y la verdad es que a mí eso de ir un lado hacia otro me encanta, soy inquieta y adoro este ajetreo. Pero también es necesario respirar. El cuerpo lo pide y a medida que pasa el tiempo esa especie de ‘momento para mí’ se convierte en algo súper básico y necesario.  Todo esto lo escribo porque esta vez toca hablar de cómo encuentro yo el equilibrio entre mi vida en los circuitos y mi vida en Terrassa, lugar donde nací y crecí, y en el que sigo viviendo.

Processed with RNI Films. Preset 'Kodak Gold 200 v.4'

No voy a engañar a nadie: nunca me ha gustado practicar deporte y nunca he tenido interés ni curiosidad por él. Pero a finales de 2012, cuando pesaba 13kg más que ahora, dije ‘basta’. Mi mente estaba lista para realizar el cambio que siempre había querido y me puse manos a la obra. En 4 meses, con mucho gimnasio y más disciplina alimenticia conseguí quitarme de encima (nunca mejor dicho) todo lo que no me hacía sentir bien, todo lo que provocaba que mi autoestima no ocupara el lugar que le pertocaba. Desde entonces lo he mantenido regularmente. Ha habido épocas en las que me ha dado más fuerte y otras en las que he entrenado ‘menos’, pero la costumbre la he mantenido.

Así mantengo yo el equilibrio entre hacer lo que me de la gana y luego sentirme bien igualmente. Cuando trabajaba en Dorna salía de allí y me iba directa. Ahora aterrizo y al día siguiente necesito ‘respirar’ ya sea haciendo spinning, levantando peso o simplemente saliendo a correr (esto último, lo odio). Y siempre digo lo mismo: a mí el deporte me ayuda a nivel mental, los beneficios en lo físico ya se dan por hecho, pero cuando se tiene una mente hiperactiva ayuda bastante canalizar todo tipo de estrés, ansiedad o pensamiento limitante a través del ejercicio físico. Si alguien me está leyendo y su naturaleza es similar a la mía, que sepa que no hace falta matarse, ni ser el más fuerte, ni hacer muchísimo. Hay mil opciones y por poco que sea, los beneficios son innegables.

Aún me queda mucho por recorrer para llegar ‘a mi objetivo’, pero la base es estar bien de arriba, del tejado; de mente y eso es lo que reparé hace tiempo. Ahora a por lo demás. A modo de consejo, de todos los gimnasios que he probado (al menos 5), el lugar en el que lo he encontrado todo ha sido en Anytime Fitness. Abierto 24 horas, ni muy grande ni muy pequeño, con clases dirigidas por especialistas y con un ambiente muy familiar. Ayer entrené con Vanessa, en mi cuenta de Instagram podéis ver el vídeo porque aquí ¡no sé que ocurre que no consigo subirlo! Jamás había hecho un entrenamiento personalizado y acabé sorprendida de lo mucho que me gustó. Digo sorprendida porque como os decía, a mí esto nunca me ha gustado hasta que entendí que era necesario.

Hasta aquí por hoy. Sigo con la maleta para Tailandia que la que se nos viene encima este mes y medio que queda por delante (sí, sí, mes y medio y solo 5 carreras) pinta que va a ser muy, pero que muy emocionante.