No suelo hablar mucho de este tema de manera abierta y hoy sí que me apetece hacerlo. Me encanta ser mujer y no lo cambiaría por nada del mundo. A grandes rasgos nunca he tenido la sensación de que eso fuera un problema en mi día a día y en general he ido capeando el temporal según viniera, pero llega un momento en el que se me llevan los demonios. Me caigan palos o no por lo que viene a continuación, tengo los ovarios cargaditos ya de pasar miedo andando sola por la calle de noche, de pensar en si el escote es poco o muy pronunciado, de demostrar determinadas cosas y de levantarme casi todos los días viendo alguna noticia de que han…