El otro día colgué una foto en Instagram con el título ‘Si volviera a nacer’. Siempre me viene a la mente la canción ‘Cómo hablar’ de Amaral y de hecho lo puse por eso, por todo lo que significa. Dos de mis lectores habituales, Chema y Elisabeth opinaron que era buena idea para una nueva entrada del blog (¡gracias!) y aquí estoy, de noche y tranquila ante la pantalla. Es curioso, nunca hasta ahora había pensado fríamente en qué haría o qué cambiaría si volviera a nacer. A priori, no cambiaría absolutamente nada de lo vivido hasta ahora porque todo eso me ha convertido en la mujer que soy hoy, pero sí que hay cosas que no estarían nada mal. Ahí van mis deseos.

Si volviera a nacer desearía llegar al mundo en el mismo hogar en el que lo hice. ¿Algo muy lógico? No. No todos los niños de este mundo tienen la suerte de aterrizar en la vida en un sitio en el que se les quiere y se les cuida (tengo un hermano biológico y dos de acogida, los casos de hogares poco favorables están más cerca de lo que creemos).

Si volviera a nacer pediría tener una varita mágica solo para curar el dolor del alma o del cuerpo de las personas que en algún momento de mis 26 años me han pedido ayuda de algún tipo.

Si volviera a nacer evitaría conocer a las personas dañinas que me jodieron un poquito la adolescencia. O quizás me conformaría con conocerlas bien durante un tiempo por todo lo que me enseñaron, pero las enviaría mucho antes a tomar viento.

Si volviera a nacer intentaría no cometer los errores del pasado que en algún momento hicieron daño a otra persona. O intentaría tener las estrategias suficientes como para no llegar al punto de perder el control de alguna situación y no hacerlo como me hubiera gustado.

Si volviera a nacer me gustaría ser igual de cabezona, terca, constante y pasional con todo aquello que a mí ‘me da la vida’. No querría que eso fuera de otra manera, porque al fin y al cabo esa es mi esencia. Aunque es probable que sacara los cojones mucho antes de lo que lo hago ahora cuando es necesario. A veces he perdido un poco el tiempo.

Si volviera a nacer pasaría por mil ‘dramas’ hasta lograr encontrar a quien me cambia el clima solo con mirarme, sin necesidad de hablar. Que sí, que existe, esa conexión de la que se habla en las películas y en los libres. Esa sensación. Sí, sí. Que cada uno le llame como quiera, pero yo aprendería de todos mis errores hasta dar con mi acierto. Qué suerte la mía.

Pero si volviera a nacer… Querría llegar al verano de los 26 de la misma manera. La misma Irene de hoy. Con las mismas personas a mi alrededor, con el mismo trabajo, con los mismos sentimientos que me dejan sin respiración en este momento y con la misma perspectiva de vida. Sin miedo a lo que esté por llegar y afrontando cada día sin condición alguna. Que sí, que hay días en los que la mente te juega malas pasadas, pero también desaparecen rápido. Viviría con la incertidumbre como aliada, con la ilusión como cómplice y con la valentía como definición.

Si volviera a nacer... Lo repetiría todo sin dudarlo dos veces.