80: Querida vida (vol.II)

Querida vida, hoy te escribo por segunda vez. Desde la última vez que lo hice ha pasado de todo, he vivido cosas increíbles y otras un tanto evitables, pero todo me ha servido para seguir avanzando como persona. Al final, tanto lo bueno como lo malo ayudan a perfilar la esencia de uno mismo. Lo que realmente me cuesta asimilar es todo lo que 2019 me está regalando, mucho más de lo que jamás hubiera imaginado. A expensas de descubrir todo lo que está por llegar, te aseguro que nunca en mi vida había sido tan feliz.

Querida vida, gracias por hacerme entender con el paso del tiempo qué es lo que me aporta, quién puede darme mucho y quién no puede ofrecerme ya nada más, quién debe seguir caminando a mi lado (o empezar a hacerlo) y quién es mejor que tome otra ruta distinta a la mía. Sin problemas, ni discusiones, sin llantos ni dramas. Hay relaciones (del tipo que sea) que tienen fecha de caducidad y eso no es malo, simplemente son ciclos que se deben cerrar para dar paso a otro mejor. También he comprendido en estos últimos meses que ser clara y concisa puede crear rechazo, pero que a la vez es la mejor fórmula (al menos para mí) para no tener problemas, ni perder el tiempo. Creo que eso no me interesa cambiarlo. Llega un momento en el que es imposible gustar a todo el mundo, al margen de que no tiene sentido alguno pensar que debe ser así. Por muy egoísta que suene, me parece mucho más generoso quererse, valorarse y dedicarse tiempo, que olvidar esa parcela tan importante y particular, y entregarse solo a la voluntad de los demás. Me querrán más o menos, pero yo decido cómo vivir mi vida y en qué emplear mi tiempo y mis energías. Gracias por hacerme ver que en general solo debo rendirme cuentas a mí misma. Esa es mi mayor protección.

Hace mucho tiempo me di cuenta de que el ser humano puede ser maravilloso y a la vez horrible, que el bien y el mal son conceptos muy abstractos según el individuo que los considere y que hay personas que aterrizan en el mundo con una función determinada que bien puede ser súper positiva, o bien súper dañina. Hasta ahora he lidiado con ambas caras de la moneda, pero querida vida, gracias por no haber dejado que catalogue a todo el mundo por igual. Me has hecho darme cuenta de que confiar sin etiquetar y no meter a todos en el mismo saco puede hacerme enormemente feliz. Ya era hora. Qué suerte la mía. O qué lotería: siempre he sido muy de lanzarme a la piscina con o sin agua hasta saber si puedo nadar, bucear o estrellarme. Qué más da. Hay que vivirte.

Y para acabar, querida vida, gracias por haberme colocado en el lugar en el que estoy. Por darme la oportunidad de viajar cada dos por tres, de ver mundo, de conocer a personas que luchan con uñas y dientes por conseguir sus sueños (como yo), por vivir experiencias que tan solo necesito tenerlas en la memoria para sonreír al recordarlas, por darme la oportunidad de ser yo misma en un entorno que soñaba desde niña. Querida vida, esto vale mucho la pena. Preparada estoy para todo lo que me toque vivir.

 

 

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2 comentarios sobre “80: Querida vida (vol.II)

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  1. Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, que gran mentira! escribes “preparada estoy…”, nosotros decimos preparadísima! Saludos de tu nueva “minifan” y gracias por muchas cosas….you know!

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