79: Efecto erizo

Llevo tres meses y cuatro Grandes Premios viviendo el mundial desde dentro. Necesité tan solo un día para confirmar que estoy, más o menos, donde siempre he querido estar. Al margen del aprendizaje, de la observación y de las satisfacciones profesionales en el Mundial, 2019 me está regalando un buen puñado de momentos que van más allá. Lo típico de ‘esto ha sido para mí, para siempre y nada ni nadie me lo podrá quitar jamás’. Eso implica que estoy viviendo cosas que me erizan muchísimo la piel.

Ayer llegué de Londres. Estando en Argentina me llamaron de El Hormiguero para interpretar de manera simultánea e inversa (de español a inglés) a uno de sus invitados, en este caso, Will Smith. Al tratarse de algo puntual y al no coincidir con ningún fin de semana de carreras, acepté. Y por qué no, que fuera Will Smith hizo que no me costara mucho tomar la decisión. Mentiría si dijera que los días previos a ello he estado tranquilita y relajada. Por suerte, la experiencia y el paso del tiempo me han ayudado a controlar los miedos y las inseguridades, a pesar de que el temor a fracasar siempre anda por ahí medio escondido.

Volví a meterme en cabina después de 6 meses. Lo hice en el programa en el que acudió Sara Sampaio y el jueves repetí, pero en Londres y con Will Smith. Mil veces me han contado en casa que cuando era niña e iba en el andador, estuviera por donde estuviera, si oía la música del Príncipe de Bel Air empezaba a corretear (o lo que se haga yendo en andador) hasta plantarme delante de la tele embobada con aquella música. Casi 27 años más tarde, en los estudios de la BBC y con mi cabeza inquieta, salté al ruedo de nuevo. Micro abierto, oigo ruido y me doy cuenta de que él ya está en posición: ‘Hola Will, soy Irene y hoy voy a ser tu voz interior, intentaré no hablar demasiado al traducir y te lo pondré fácil’. ‘Hey voz interior, encantado de saludarte, perfecto, genial así, eso me gusta, te oigo perfectamente’. Ahí se me erizó la piel como en la vida. Solo podía sonreír. No soy capaz ni de expresar con palabras lo que me invadió. Y la de veces que durante el programa repetía cosas que yo le iba ‘susurrando’. O lo que sentí al acabar.

En momentos como estos es cuando me doy cuenta de que no vale la pena o que es totalmente inútil perder el tiempo con cualquier cosa que no me provoque esa sensación. Bendita vida, bendito año, bendita semana, bendita piel. Sigo sonriendo cada vez que lo recuerdo. Tras esto, he vuelto con las pilas cargadas y con mil ganas de todo. A partir de ahora, solo hay lugar para aquello que responda al efecto erizo.

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Un comentario sobre “79: Efecto erizo

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  1. Hola, Irene. Soy Patricia Carnero, editora de blogenboxes.com. Este es otro que abrí tras la muerte de mi padre hace 4 meses y me encanta leerte. Este post es simplemente fantástico. Que se sigan cumpliendo tus sueños. Los míos se quedaron estancados en la habitación de un hospital el 15 de diciembre. Espero conocerte en Motorland. Un beso y enhorabuena 😘

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