75: Desempolvar

Estos días me ha dado por recuperar ciertas cosas que estaban enterradas y no precisamente en un lugar físico. Por mucho que suela abogar por el sentir en su máxima expresión, a veces se me olvida que tengo almacenados algunos sentimientos. Aquellas cosas que  una prefiere regalar al olvido cuando considera que es mejor arrinconarlas y no echarles mano durante mucho tiempo. Si no las tienes activas, acostumbrarte a su ausencia se convierte en rutina fácilmente.

97f48494-31b3-4b45-84dc-c3c14cc57f38.JPGVolví hace una semana de Marruecos más sensible y con mucha más paz de la que llevaba en la ida. Uno de los días del viaje amanecí en el desierto, sin nada más que las dunas y el cielo abrigándome y dándome calor. Me resultaba increíble ver cómo el azul del cielo y el color tostado de la arena eran lo único que pintaba el horizonte. Como si de una elección entre dos caminos infinitos se tratase, a pesar de que ni uno ni otro tenían destino final a la vista. Esa mañana, ajena a todo lo que normalmente me acompaña en mi día a día rescaté sensaciones que hacía años que tenía olvidadas. Como si en el camino hasta llegar allí hubiera ido dejando atrás todas las capas de polvo que me cubrían hasta ahora.

Es cierto que a las personas nos define, en parte, todo lo que nos ha ido ocurriendo en el pasado. Lo bueno te da empuje para seguir tirando, y lo malo se adhiere a ti convirtiéndose en mecanismo de defensa ante las futuras amenazas. Naturaleza pura y dura. Aunque la mente sea inteligente y acostumbre a arrinconar en un  recoveco de toda su magnitud eso que un día nos hirió, basta simplemente un soplo de aire que arrastre ese polvo para que aflore de nuevo lo que siempre nos acompaña y verdaderamente nos importa.

Supongo que en algún momento de nuestras vidas es necesario desempolvar, abrazar y  afrontar lo que tanto nos duele, eso que siempre intentamos evitar porque el miedo a sufrir es tremendo. Quiero pensar que eso llega cuando uno está preparado para hacerlo y quien sea allí arriba (o allí abajo) te dice: “venga, ha llegado la hora, enfréntate a ello, que esta vez estás lista”. Llega el momento de decidir. Cielo o arena. Polvo o nubes. O estás aquí, o estás allí.

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2 comentarios sobre “75: Desempolvar

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  1. No dejes que una mota de polvo te oculte lo que pueda haber debajo, muchas veces bonito, muchas veces inesperado… no dejes que el tiempo tape sentimientos o recuerdos negativos, todo “pafuera” y a convertirlo en positivo, y lo que no… delete. Animo Irene!

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