Enero de 2019. El blog empezó en septiembre de 2016. Estos días me han servido para pensar mucho. La típica tontería de ‘año nuevo, vida nueva’ en mi caso se ha cumplido en todos los sentidos. No cambio de casa, pero sí de rumbo laboral y por qué no, también he tomado una dirección distinta en cuanto a lo personal. Hay veces en las que no es necesario alargar nada más. Cuando el cuerpo te lo pide durante días y días, llega el momento de cerrar la puerta y abrir siete millones de ventanas. Ya lo escribí en ‘Querida vida’, y lo mantengo: estoy lista para cualquier cosa que llegue, sin esperar nada en concreto. Sigo creyendo que esa es la gracia del día…