Son las 3 de la mañana. Ni a estas horas mi cabeza para quieta. 2018 me ha servido para muchas cosas, pero sobre todo para cerrar capítulos o asuntos pendientes, para quitarme de encima todo aquello que no me aporta, para dejar a un lado todas las insatisfacciones que llevaban tiempo haciéndose un hueco en mi interior. Para expulsar lo que siempre me había callado, para ser sincera y coherente, y también un pelín tirana e insolente, para qué engañarnos. Porque hay veces en las que uno tiene que soltar todo lo que tiene dentro sin tener que estar midiendo las palabras o sin tener como mantra la buena educación, los buenos modales y la empatía. A veces uno necesita liberar todo lo que…