Hace poco alguien que me conoce desde que nací tuvo que recordarme que soy una persona de extremos cuando se trata de mí. Que mis emociones la mayoría de las veces pasan de la eurofia más exultante, al hastío más puro y decadente. A mí eso se me había olvidado porque llevaba muchos meses en la primera de las situaciones. Porque cuando una vive algo, lo vive con intensidad, hasta las entrañas. A lo loco se vive mejor y todas esas cosas. Lo de que “las cosas o se hacen bien o no se hacen” lo aplico en todo, sin importar lo que venga después. Y como parece que este año el tiempo es lo que más me inspira, esta semana el cuerpo me…