Querida vida, hoy te escribo por primera vez. Hace mucho tiempo dejé de creer en nada que fuera etéreo y desde entonces solo me resguardo en lo que me vas trayendo. Algún que otro día me han entrado ganas de pedirte muchísimas explicaciones, pero con el paso de los meses he ido descubriendo que no buscar respuestas es lo que te da sentido. Un jueves como hoy, pero de 2014, mis ganas y tus oportunidades hicieron que me la jugara “toda a una” en el Gran Premio de Jerez. Cuánto has cambiado en tan solo cuatro años. Cuánto me has dado. Querida vida, no me gustaría que esto acabara nunca. O igual sí, si así es como debiera ser, pero que el punto final…