55: “Hay que dar gas en todo”. Àlex Crivillé.

Crivi

Un domingo de 1997, de excursión por algún lugar de montaña entre Barcelona y los Pirineos, mientras paseaba con mis padres, vimos a Àlex Crivillé a caballo. Solo recuerdo verle pasar y fijarme en su nariz. En aquella época, su nombre resonaba muy fuerte y yo, teniendo 5 años, solo me quedé con que había visto a un famoso. En 2014, la primera vez que hablé con Ernest Riveras (en el Gran Premio de Jerez), Crivi estaba detrás de él, sentado en el bus de Movistar, escuchando y observando lo que una loca de 21 años le contaba a su víctima de aquel día para empezar su andadura en el mundo de las motos. Al año siguiente, en 2015, 18 años más tarde de aquel paseo de domingo, empecé a trabajar en el mismo canal que el primer Campeón del Mundo español de 500cc.

Tras contactar con él hace unos meses, me recibe en su casa como si de toda la vida, amable y cálido; preocupándose de que yo me sienta a gusto. Antes de empezar la entrevista, me enseña una zona destinada a sus tesoros, un espacio en el que guarda todos sus trofeos y las motos con las que corrió, entre ellas la que le hizo Campeón del Mundo de 500cc. Mientras él va a por un café, yo me quedo observando el escenario. “Menuda satisfacción personal debe ser para él haber vivido todo esto”, pienso. El paso del tiempo se ve reflejado en las motos, en los monos, en los cascos y en los trofeos cuyas fechas datan de años antes a mi aterrizaje en el mundo. Eso hace el entorno todavía más especial. Historia pasada que da vida a su presente y por ende, al mío.

Con Crivi empezamos a hablar de actualidad. El entorno nos acompaña para poder reflexionar un poco sobre el Campeonato de este año: sentados de frente, sol y luz natural a través de las ventanas, cafelito en mano, grabadora encendida y yo en mi salsa. Después de lo ocurrido en Argentina y siendo este un tema “de paso” porque tampoco hace falta mantenerlo vivo las 24 horas del día, Àlex me cuenta que encontronazos en pista o lances de carrera con cierto grado de agresividad ha habido siempre, pero que considera que en su época, este tipo de situaciones se solucionaban más rápido, quedaban simplemente en pista y al acabar quizás ni duraban tanto, ni suponían mayor trascendencia. Al preguntarle sobre la guerra psicológica: “a Márquez le ocurrió de todo en Argentina, la carrera ya empezó y mal y acabó mal. Cuando yo corría, también había codazos en pista, pero quizás acababan los entrenamientos, cada uno se reunía con su equipo y luego si nos encontrábamos por el paddock, estábamos más tranquilos que ahora, se quedaba en un lance de carrera, todo era más humano, más fácil y había menos tensión después un incidente, por lo general. Lo pasábamos bien y quedaba ahí. En cuanto a las sanciones, tengo que decir que eso sí ha mejorado. En mi época costaba mucho que se aplicaran de manera inmediata, tenías que reclamar a fábrica, que ellos hicieran una valoración, eran menos estrictas… A día de hoy, creo que son bastante correctas dada la improvisación que hay que tener en esos momentos. Sí que es cierto que se podría dar una pincelada para delimitar alguna u otra, pero me parece que se hace un buen trabajo. En Jerez, en 1996, con la invasión a pista, yo me caí de los nervios entrando a meta y Doohan se llevó el triunfo. Ahora, en esa situación, hubieran parado la carrera y actuado enseguida”.

Es divertido escuchar la grabación de la entrevista. De todas las que he hecho hasta ahora, creo que esta es la más parecida a una conversación, por el motivo que sea. Pese a tenerlas apoyadas sobre la mesa, se expresa bastante con las manos y al menos yo, le noto cómodo. Del Campeonato y de las mayores diferencias con el pasado, también hablamos: “en la actualidad los pilotos que supuestamente no tendrían tantas opciones, ahora pueden estar más cerca de los primeros, han diseñado un Campeonato para que sea más competido, para que ciertas marcas puedan tener su oportunidad. Antes triunfaban los americanos y los australianos, y fuera de ahí, se acabó”. Y relacionado con nosotros, con los periodistas, me cuenta que ahora la cosa es más homogénea y eso sí que le parece un cambio a mejor: “a día de hoy las cosas son más sencillas, haces una comparecencia para varios medios a la vez y todo está más organizado. Yo recuerdo que tenía que hacer siempre las entrevistas individuales, para cada medio y eso desgastaba. Es algo que depende del carácter de cada piloto, a mí, por ejemplo, me costaba hablar en parrilla o en momentos cercanos al inicio de la carrera. Yo quería guardar energías para la carrera”. 

Al hablar de los nervios, de las tensiones y de la gestión de todo lo que tiene lugar en un fin de semana de carreras, entro, como siempre, en el tema de la preparación a nivel mental, de la gestión de los acontecimientos y del enfoque de las carreras (y de la vida), partiendo de la base de aquellos pilotos que se abren a contar qué recursos usan o cuáles prefieren no decirlo, o no tirar de ello: “es vital estar bien en todos los sentidos cuando te dedicas a esto y si es necesario tener a alguien que te ayude, pues tenerlo. Es importante no sentirse solo y un piloto debe rodearse de un grupo de gente positiva, que le beneficie. Antes no teníamos tantas personas para tantas funciones como ahora (refiriéndose al hecho de que en la actualidad un piloto cuenta con un “encargado” para cada función específica, más o menos). Siempre hay que dar gas, pero estar bien en el resto de niveles. Cuando es así, automáticamente el resto acaba saliendo. Y al revés: cuando no estás donde tú te esperabas, florecen los problemas y achacas la culpa a miles de cosas. Todos hemos tenido algún miedo que nos ha afectado a nivel psicológico, en algún momento. Pero ahora todo está muy profesionalizado y eso es importante. En el caso de Márquez, tras lo ocurrido, yo creo que él es consciente del nivel de pilotaje al que está, cuenta con un gran equipo humano a su alrededor y yo creo que no le condicionará a nivel psicológico. 

IMG_5823.jpgÀlex es un hombre de 48 años que se siente realizado, feliz y tranquilo, disfrutando de la familia, de sus caballos y de sus asuntos, de su trabajo en televisión y que a lo largo de los años ha ido cumpliendo sueños. Puede afirmar que ya ha hecho todo (o casi todo, por aquello de “nunca se sabe”) lo que quería hacer. El momento de su retirada, en 2002, debido a problemas de salud, fue muy duro para él. Al hablar de ello, el brillo de los ojos le cambia y se apaga un pelín. Yo no insisto demasiado en el tema, mi blog no tiene como finalidad escudriñar o evidenciar nada que implique algo de dolor para la persona que tengo delante: “el momento de mi retirada fue difícil. Ya tenía un precontrato con Yamaha firmado, debía dar aquel paso, pero quisimos esperar un poco… Sí, había tenido algún problema de salud, algún desmayo, y pensamos en mantener la calma, pero no me la podía jugar”. Le pregunto si alguna vez pensó o tuvo ganas de volver a los ruedos: “hubo un momento, cuando Doohan era director de HRC, en el que me propuso correr de nuevo. Yo estaba bien, pero ya había formado familia… Dejé ahí el tema”. Cuando me dice que se siente realizado como deportista y como persona, yo reflexiono y le comento que podríamos decir que él ha cumplido etapas y ha ido viviéndolas de la manera que tocaba, a pesar de haber tenido que retirarse antes de lo previsto, tal vez. En este punto, me refiero a aprender a lidiar entre la vida deportiva y la personal: “esperé a formar familia una vez retirado porque en activo no quería hacerlo, me hubiera perdido cosas y no hubiera rendido al 110%. Cada cosa había que hacerla en su momento y no me puedo quejar. En mi adolescencia estaba muy  metido en las motos, preparándome físicamente, etc… Y ahí quizás sí que me perdí algo, pero luego recuperé esa diversión cuando celebraba algún triunfo. He tenido tiempo para todo”. Àlex tiene tres hijos y él es el menor de cinco. Dice que siempre fue el mimado: “nadie de mi familia esperaba que mi vida fuera de esta manera, ni que consiguiera todo lo que logré; ni mi hermano, que me inició en esto. Mis padres sufrían mucho: mi padre no veía las carreras, no podía hacerlo y mi madre tampoco. Ella siempre me decía “niño, no corras”, que era como una muestra del sufrimiento que llevaba ella dentro”. El mayor de los chicos de Àlex, que lleva el mismo nombre que su padre, también probó las motos una vez, pero él mismo (el hijo) le dijo a su padre que aquello no era lo suyo: “hostia, qué suerte, cuando me dijo ‘papá, yo esto, no…’. Y se ríe: “ya me veía sufriendo, acompañándolo a todas las carreras…”. 

En nuestro mundo de las dos ruedas, que gira y gira sin parar en todos los sentidos, el riesgo y el peligro son características patentes que por mucho que se hable de ellas, cuando uno las piensa fríamente, asustan un poco. Al final, aunque todos podamos jugarnos la vida con el simple gesto de salir a la calle, en pista esa condición aumenta. Le pregunto si él cree que cada uno tiene su día: “el destino quizás sí que lo tenemos todos un poco marcado. En este deporte te la juegas más, tienes más riesgo que en otros, pero siempre puede pasar de todo. Aunque más vale ser optimista, nunca se sabe lo que puede ocurrir y yo creo que cuando te toca, te toca”. 

Después de filosofar un poco sobre la vida con Crivi, para acabar, hubo algo que me gustó mucho por la manera en la que lo dijo, con un gesto acompañado de una sonrisa que me hace pensar en mi situación actual. Le pregunté qué quería ser él de mayor, cuando era niño: “yo no quería ser piloto. Me gustaba coger la moto los fines de semana e irme por caminos, pero nada más. Vivir en un pueblo hacía que eso fuera una distracción. Mi hermano me animó a probarlo y vio que se me daba bien, pero yo no me lo había planteado jamás. De hecho, en mi prueba, me caí en un entrenamiento, me hice daño y pensé: ‘yo esto lo dejo, que es peligroso’. Pero vi que me salía de manera fácil, que tal vez tenía un don especial y que era lo mío. Aunque no, a esto no quería dedicarme. Soy un privilegiado; acabé compartiendo miles de momentos con los que fueron mis ídolos. Ricardo Tormo fue mi mánager, tuve mucha relación con Ángel Nieto… Ahora me paso el día como un ermitaño con mis caballos cuando estoy en casa y me siento muy realizado, disfrutando de la vida y del momento. Si en algún momento llega alguna propuesta de algún proyecto nuevo, quizás me enganche a ella. Mientras se pueda, daré gas en todo”. 

Señoría, no hay más preguntas. Hay que dar GAS en todo, disfrutar de la vida y del momento. Sé que más de uno me entenderá al leerme.

 

 

 

 

 

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Un comentario sobre “55: “Hay que dar gas en todo”. Àlex Crivillé.

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  1. La sensibilidad y el carácter más, como observas la vida de las personas que ves y te cruzas a tu alrededor, se ven reflejados en estas entrevistas con un efecto claro de ludopatia a leer todo cuanto expones. 👌Enhorabuena por tu trabajo Irene.

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