De todas las acciones vistas y vividas el fin de semana pasado entre Márquez y Rossi y a tener de lo que suelo escribir en el blog, me quedo con una: el momento en el que Marc fue a pedir perdón al box de Valentino. A algunos les parecerá un gesto sincero y a otros no, en eso no voy a entrar. Pero se dirigió hasta allí. Y Valentino no quiso aceptar las disculpas. Lo respeto, como todo o casi todo en esta vida. Hace un tiempo, hablando con mi madre, le conté que yo solía creer que pedir perdón no significaba mucho, que yo no necesitaba que alguien se disculpara en el caso de tener que hacerlo. Que el daño ya estaba hecho…