53: La incertidumbre del clima

Cada vez más, intento rodearme solo de personas que me aporten y sumen cuando compartimos algún momento juntos. En junio del año pasado, cenando con un amigo y hablando de nuestras respectivas relaciones amorosas, él hizo mención a una chica “que le cambiaba el clima”. De él he aprendido muchas cosas, pero eso particularmente me llamó mucho la atención. Jamás lo había oído y le pregunté qué significaba. Me contó que, para él, quería decir que si tenía un día malo, o por lo que fuera estaba bajo de ánimo, ver a esa chica le cambiaba el humor por completo, que podía pasar de tormenta mental, a día soleado, con solo tenerla cerca. Entendí que se refería a esa sensación incontrolable e involuntaria que se produce cuando tienes ante ti a la persona con la que “todo va bien”. Me pareció muy bonito el pensar en alguien y sentir que te cambia el clima. Como concepto, brutal.

Durante ese mes y los cuatro siguientes, mi clima era oceánico: temperaturas uniformes, con cambios muy, muy esporádicos y tardíos, con inviernos no muy fríos, y veranos no muy calurosos. Lo típico de “ni frío, ni calor”, alguna tormenta de vez en cuando que con un paraguas de bolso se sobrellevaba bastante bien. A ratos me apetecía cambiar de región y otras veces, simplemente no le daba más vueltas y dejaba que el tiempo me sorprendiera. Más tarde, fruto de acostumbrarme a manejar el tiempo que predominaba, experimenté el verdadero significado de que alguien te cambie el clima. Y debo reconocer que existe, es real, se produce, se vive, se siente, se nota, te cala hondo, te empapa, te despierta y te anima, te hace salir a la calle sin miedo a mojarte aunque esté cayendo una buena tromba de agua, te empuja a salir a navegar sin miedo a naufragar, pero te desgarra y te ahoga, también. Con perspectiva, creo que no hay explicación racional para entender cómo, cuándo y por qué ocurre. Un día te levantas y tal vez por quien hubieras firmado que nunca en la vida tendría algo que ver contigo, empieza a trasladarte del clima árido, al más tropical de todos (o la combinación con la que más se identifique cada uno). De un fenómeno así, mi estación meteorológica llegó a la conclusión de que nunca se sabe lo que puede ocurrir, porque la incertidumbre forma parte de la vida.

En ciertos temas, hace unos años quería tenerlo todo bajo control. No por manía, sino por seguridad, por pisar siempre en terreno firme con todas las garantías de no mojarme en caso de lluvia. Pretendía, ilusa de mí, que cada día saliera el sol y que ese mismo sol me dijera que brillaría día a día. No, eso no va así y me di cuenta de ello desde que conocí al que me cambiaba el clima. Era todo tan imprevisible que daba igual lo que anunciaran, solía haber bastante luz al final del día y eso es lo que mantenía mi clima estable. Aprendí que del momento presente, en adelante, cualquier predicción es solo eso; una predicción.

Con el paso de los meses y tras un gran cambio climático he descubierto que la gracia está en no tener ni la más remota idea de lo que está por venir y en aventurarse a lidiar con cualquier tipo de temporal. Al final, no hay nada definitivo, ni establecido, ni seguro. Pero hay que estar preparado para ello y tenerlo claro, porque cuando las nubes y la nieve adquieren más presencia que los rayos del sol, lo único que se puede intuir, sin necesidad de tener ninguna prueba evidente más que la propia realidad (lo típico de “el cielo es azul” y no hay duda) es que ha llegado el momento de cambiar tu propio clima, de mudarse a otra región en la que te siente mejor la temperatura, sea cual sea.

El clima te lo vuelven a cambiar, sin duda, pero hay que saber recoger y dejar atrás las consecuencias de las inundaciones. Aliarse y hacer amistad con la incertidumbre es lo más sabio que me viene a la mente.

Pues nada, a ver qué tiempo hace en Argentina este fin de semana y a ver qué tal le va a cada uno, con su clima.

4 comentarios sobre “53: La incertidumbre del clima

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  1. Bonita forma de explicarlo, diria que tu Blog y tu trabajo son tu Clima, se nubla un poco cuando empieza una rueda de prensa o entrevista y radia el sol en cuanto lo acabas de traducir, consigues cambiarlo para el resto y para ti.
    Felicidades por este mini libro.

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  2. Irene,
    M’ha encantat. L’aliança amb la incertessa es la clau de la felicitat o, si més no, la clau de la no-infelicitat; al cap i a la fi hem d’entendre que l’univers es desenvolupa com cal.

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