Cuando Antonio Lobato pronunció “Fernando Alonso, Campeón del Mundo” en el Gran Premio de Brasil de 2005, yo tenía 12 años. Al pensar en esos años de mi vida, lo único (o lo primero) que me viene a la mente es Fórmula 1. Y a la mayoría de mi familia, también; di muchísima guerra con el temita. Seguía este deporte desde hacia algún tiempo y mi afición fue creciendo hasta el punto de decidir que yo de mayor quería ser como Antonio Lobato. Su voz me acompañaba durante los fines de semana, se convirtió en costumbre en casa. Para mí, él y Alonso desprendían tal magia en las entrevistas y en los reportajes que yo, cual adolescente embelesada por su ídolo, quería hacer lo…