En un arranque propio de la incontinencia verbal que me caracteriza, sentada frente a la pantalla estoy de nuevo. Esta es la muestra fehaciente de que solo escribo cuando me apetece y cuando literalmente algo en mí lo necesita y me lo pide, a pesar de haber publicado hace 4 días. Por si no lo había dicho o no se había notado, creo que escribir es una de las cosas más bellas del mundo porque permite expresar de manera ordenada lo que (en ocasiones) nos dejamos por el camino. Y lo mejor de todo: a mí me da la libertad de dar rienda suelta a mis pensamientos e ideas sin límite, ni limitación alguna. Hace unos años conocí de verdad lo que significa la sinceridad…