46: “No creo en la preparación psicológica”. Max Biaggi.

Atraqué a Biaggi el fin de semana que bajé a Valencia para entrevistar a Paolo Simoncelli en noviembre y hoy, el primer domingo de febrero, he decidido desempolvarlo a él y a mi grabadora para recordar qué me contó. De todas las personas que me han dado la oportunidad de hablar un rato con ellas, hasta ahora, Max es el hombre con el que menos tiempo he compartido. Fugaz. Frío. Fuerte. Al grano y sin preámbulos, ni preliminares. Y confieso que el recuerdo que tenía era algo más oscuro de lo que me ha parecido al volver a escucharlo. En el fondo, me encanta conocer y descubrir perspectivas distintas que me hagan reflexionar, aunque sea un poco. Si bien siempre expongo mis entrevistas desde el corazón o desde la parte más cercana personal, anticipo que con Biaggi escribo desde el asombro, la curiosidad y el respeto, con la mente totalmente abierta. No me despertó ternura, pero ya va bien.

Aquel día me atendió en su camión del equipo del CEV y antes de que me sentara, me pidió que cuántas preguntas tenía para él. Le dije que cinco, pero que dependiendo de lo que me contestara, ese número podía variar a tres, o a siete, según sus respuestas. Le dije que de cuánto tiempo disponía y me dijo que si eran cinco minutos o menos, mejor. Yo entiendo y respeto que es un Campeón del Mundo, alguien ocupado, que cuando él ganó su primer título mundial yo tenía un año y medio y que tiene un gran camino recorrido, pero esa seriedad, por así decirlo, me coartó un pelín, sabiendo y teniendo en cuenta que yo “no soy nadie”. A pesar de ello y con mucha educación, le dije que si no quería o si le importunaba, no era necesario seguir con la entrevista, que no había ninguna obligación y que realmente no entraba en mis planes, que como tampoco era imprescindible, podíamos dejarlo. Le debió hacer gracia mi respuesta (o así lo interpreté yo; me puse seria y reconozco que fui algo tajante), porque tras eso, esbozó una sonrisa a medias y me dijo que no, que adelante, que me sentara y que podía empezar cuando quisiera. Me resulta paradójico, porque a pesar de la frialdad que me transmitió y pese a tener ante mí una de las miradas más firmes y duras con las que me he encontrado jamás, hubo un momento en el que tuve la sensación de que Max, en su interior (muy en el interior, la verdad) tiene “algún destello de luz” positiva.

Lo primero que quise saber era cómo veía la vida tras el accidente que había sufrido en junio. Con mucha tranquilidad y con un tono pausado, Max me contó que cuando superas un gran peligro, ves la vida como un don, como un regalo que debes aprovechar y vivir. Ese tipo de experiencias te hacen ver el lado bueno de la vida y te hacen sentir afortunado. Una respuesta lógica y que aunque parezca tópica, cualquiera que haya pasado por un momento de gran dificultad, la suscribe.

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De ahí, y por mi manera de ver y enfocar las cosas, le pregunté sobre su actualidad encabezando una estructura en el FIM CEV, pero desde el punto de vista más humano. Le dije que me enumerara los consejos que le daría a cualquier padre de algún piloto joven. Sin titubear, Biaggi respondió: “normalmente, los chicos, en este punto, ya han participado en algún otro campeonato nacional y por consiguiente, ya han despertado y saben lo que es. Equivocándose lograrán entender cómo no deben hacerlo otra vez. A veces hay que saber qué equipo elegir para sentirse como en casa y no tener la sensación de que estás perdiendo el tiempo”. Yo le escuchaba atentamente sin saber por dónde tiraría, esperando a que llegara la parte de los consejos. “Con los jóvenes que hacen este deporte, un carácter fuerte es lo que marca la diferencia. Solo salen adelante los que tienen más carácter, o un carácter más fuerte que el resto. Puedes tener menos talento, pero si tienes un carácter fuerte y determinado, te acabas diferenciando. La familia y el entorno debe entender que ese camino debe hacerlo solo”. Qué inocente yo, no me esperaba tanta contundencia. Desde este momento, el resto de preguntas salieron rodadas.

Al intentar descubrir cuáles son los valores que busca Max en un piloto para su equipo, me respondió “velocidad”. Me resultó curioso y lo miré con cara de pensativa, en silencio. Dejé que continuara: “la velocidad es algo que se tiene, o no se tiene. Puedes equivocarte, caerte, mejorar o lo que quieras… Pero la velocidad es lo más importante. Es necesario entender y saber cómo va una moto, cómo acertar en la configuración y eso es muy personal. Si el piloto sabe explicarle al equipo qué es exactamente lo que necesita, ya tiene un paso adelante en comparación al resto. Yo busco un piloto que tenga velocidad en la sangre. Luego nosotros le daremos los medios y le enseñaremos a que el camino sea más corto”. 

En 2017 todos vivimos la gestión que hizo Andrea Dovizioso o las veces en las que Marc Márquez ha contado que al margen de su instinto como piloto, hay cosas que hay que saber controlar. A mí me pareció un momento muy oportuno para que Max me contara qué opina él sobre la gestión psicológica-mental de las carreras, la manera de trabajar, en ese sentido. Se lo pensó un poco y alargando las primeras palabras: “mmmm no, yo no creo mucho en eso. No creo mucho en esa gestión porque a ver, en el pasado no hacía falta trabajar en ese aspecto. Hablo de hace 10 o 15 años, cuando no había redes sociales, ni tanto movimiento. Ahora… Tal vez sí, pero quizás con eso, te pierdes otras cosas por el camino. Tener algún tipo de persona motivadora (coach, supongo que se refería a esa figura), o a alguien que te entrene psicológicamente… No, yo no creo que en eso. Si un piloto tiene devoción a algo, a una disciplina, a un deporte, o a cualquier cosa, no necesita nada de ello”. Literalmente, y sin encontrar mejor adjetivo que describa mi reacción: me dejó patidifusa por el mero hecho de que en ningún momento, me había planteado que la respuesta pudiera ser esa y supongo que es porque para mí, en cualquier ámbito de la vida “es básico” tener cierto conocimiento en esos temas. Esto es solo lo que yo sentí como ciudadana del mundo, amante de este deporte y de mi profesión. A mis 25 años, con tooooodo lo que me queda por vivir y experimentar, considero que la gestión de las emociones, los miedos o preocupaciones y, por ende, también de las alegrías… Es esencial para vivir con la cabeza en su sitio.

Y ahora viene la parte en la que sí coincido con Max Biaggi. Al final, resultó que tenemos algo en común. Agradecí esta pregunta porque me hizo relajarme un poco más, aunque fuera al final. Al italiano le pone la piel de gallina, dejando a un lado cualquier victoria deportiva, escuchar canciones old style, canciones eternas, que duran para siempre. Incluso si se trata de una canción antigua interpretada o remasterizada por otro intérprete, eso es lo que le pone la piel de gallina. “Canciones eternas que no tienen edad”.  No tiene ninguna favorita, simplemente deben provocarle esa reacción. Estoy de acuerdo con él y me ocurre lo mismo. Al escribir esto, en este instante, me doy cuenta de que le estoy agradecida no por ofrecerme la entrevista, que también, sino por haberme dado la opción de escuchar cosas que difieren muchísimo a mi modo de entender la vida. Solo puedo decir que la libertad de ser uno mismo y la diversidad que eso conlleva es sumamente enriquecedor. Me lo pasé bien.

Dust in the Wind de Kansas, Hotel California de The Eagles, The Logical Song de Supertramp, Stand by Me de Ben E. King y Wish You Were Here y Young Lust de Pink Floyd me erizan la piel, para bien o para mal. Un día se las pondré a Biaggi.

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Un comentario sobre “46: “No creo en la preparación psicológica”. Max Biaggi.

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  1. Gran entrada de nuevo 🙂 Me gusta tu enfoque de trabajo, y la pureza que demuestras cuando redactas la entrevista.

    Sobre la “persona motivadora”, creo que Max se refiere a alguien que haga que luches por ese sueño. Por ejemplo, un rival o una persona querida. Pese a que los pilotos cada vez son más como unos Terminator, no dejan de ser humanos. Incluso pilotos curtidos como Rossi se quedan ante los instintos y ante las ganas de derrotar a alguien si les desafían. Como muchos coinciden en categorías inferiores antes de dar el salto a MotoGP (p.e), ya establecen una relación de rivalidad entre ellos.

    No sé si es coincidencia, pero si hay alguien que encaja en esa persona motivadora (según lo que he mencionado) para Biaggi, esa es Valentino. El 46, en la entrada 46.

    Enorme el guiño a su rivalidad.

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