Volver es uno de los verbos con más acepciones según la RAE. Cuenta nada más y nada menos que con 27 interpretaciones distintas: darle vueltas a algo, corresponder, traducir (aquí cada una barre para lo suyo), poner nuevamente a algo o alguien en su estado original, despedir o rechazar… Y mis favoritas: “repetir o reiterar lo que antes se ha hecho, volver a entrar, a empezar” y “girar la cabeza, el torso o todo el cuerpo para mirar lo que estaba detrás”. Volver también es una película de Pedro Almodóvar y volver, tal cual o conjugado, da vida a canciones de artistas como El Canto del Loco, Pablo Alborán, SFDK, Juanes, Estrella Morente (por la peli de Almodóvar), Txarango y otros cuantos que me ha confesado Spotify.

Hoy cumplo 25 años. Creo que los encaro del mismo modo que los últimos tres o cuatro, pero con más aprendizaje que nunca. Si alguien me ha leído con anterioridad, sabrá que me encanta darle un giro a las cosas, no hacer caso a lo establecido, ni a ningún tipo de dogma, y que me guío siempre por el corazón acompañado de la razón (pero esta última en menor porcentaje, solo lo justo). (Y ESO ES Y SEGUIRÁ SIENDO INQUEBRANTABLE). A lo largo de este año he conocido a mucha gente, me he despedido de otra, he reído muchísimo, he trabajado como una loca y con mucho amor en el proceso, he observado, analizado y tomado nota de lo que que quiero y lo que no, he viajado, he amado, y lo mejor: he sido yo misma en absolutamente todo lo anterior.

En un año lleno de emociones como este y tras ponerle el broche final porque hoy empieza uno nuevo, con toda seguridad grito (sin que nadie me oiga) que volvería a repetir todas y cada una de las cosas que he hecho, que volvería sin pensármelo dos veces a los lugares que he visitado, que volveré a reír, a llorar, a trabajar y a querer como este año, que volveré a decir lo que pienso sin herir a nadie, pero sobre todo sin hacerme daño a mí misma, que volveré a enfadarme cuando sea necesario y que volvería a tropezar dos veces con la misma piedra si es así como debiera ser. Qué más da. Si lo hice en X momento o lugar era porque quería. Y punto. No volvería atrás ni aunque pudiera, porque no cambiaría ni un solo detalle de lo vivido y porque independientemente de lo que ocurra hoy o mañana, sea lo que sea, se trata de algo que está esperando a que yo llegue. Volver es bonito si se sabe cuándo y cómo. Y volver la vista atrás y solo pensar que no dudaría en repetirlo todo, me llena de paz. “He cumplido”.

A modo de balance y conclusión, mi estimado blog y yo estamos súper contentos de todas las personas que habéis invertido (que no perdido) un rato de vuestro tiempo en leerme y todavía más, a darme feedback. Vuelvo a decir lo que escribí al principio, allá por 2016 cuando lo abrí: esto es solo lo que me sale de dentro, lo que mi cuerpo me pide, lo que me mantiene activa y lo que me da la opción de disfrutar de uno de mis grandes amores, escribir. Gracias a todas las personas que os habéis incorporado a mi vida en 2017 y a los que lleváis años acompañándome. Me hacéis muy feliz.

Volvería a escribir, a sentir, a creer y a crecer como en los 24. Así que bienvenidos, 25. Y happy new year.