Esta cruz pertenecía a Luis Salom, se la compró él mismo en un aeropuerto. A veces la llevaba con él y cuando era así, antes de cualquier carrera, se la quitaba y se la daba a María para que se la guardara. Si no era esta cruz, era otra que le había regalado ella; las alternaba, pero siempre llevaba alguna. Era algo que solían hacer. Luis se deshacía siempre con su madre y en muchas ocasiones la sorprendía con algo que pudiera gustarle. No hacía falta que fuera una fecha señalada, era muy común que de la nada, él apareciera con algún regalo. Ahora es ella quien la lleva siempre colgada del cuello, tal y como aparece en la imagen. El martes volví a…