6: Bittersweet Feeling

Aunque yo no fuera consciente de ello, siempre he tenido cierta tendencia a hacer uso de la terminología; a fijarme en los términos específicos de un ámbito concreto. La única diferencia es que hasta que no llegué a la universidad, no sabía que me gustaba tanto la terminología. De mis múltiples reflexiones sobre las palabras, por así decirlo, deriva mi “casi obsesión” por querer saber cómo se formulan en otros idiomas. Ya dije en una entrada anterior que la comunicación entre personas me resulta fascinante (sí, sí, fascinante; hasta ese nivel) y que por eso empecé a aprender idiomas desde niña. Una vez aclarado esto, ¿por qué  mi sexta entrada lleva un título en inglés, Bittersweet Feeling? En primer lugar, porque así, sin más, me encanta el término “bittersweet” (agridulce).  Es bonito; a mí me lo parece. Y en segundo lugar, porque el domingo de carreras del GP de Australia tuve un sentimiento muy agridulce. Un sentimiento que en el trabajo solo experimenté el 3 de junio de este año y que luego se convirtió en un sentimiento que realmente no sabría describir, ni quiero intentarlo.

Marc Márquez se cayó en Phillip Island, Cal Crutchlow ganó, Rossi hizo una gran remontada y Viñales volvió a subir al podio. Thomas Lüthi logró su segunda victoria consecutiva en la categoría intermedia y en Moto3 decir que fue un caos, es quedarse corta Una mezcla de falta de sensaciones en condiciones de seco, inexperiencia o desconocimiento del trazado al 100% provocó que se vieran imágenes verdaderamente espeluznantes. Hubo motos que pasaron por encima de pilotos. Hubo pilotos que se vieron obligados a tirarse cuando perdieron la trayectoria porque de lo contrario, podrían haber impactado contra las defensas y quién sabe cómo habrían acabado. No se me va de la cabeza el momento en el que arrollan a John McPhee o a Enea Bastianini. En ese momento, me temí lo peor. Pese a que enseguida se vio o se supo que todos estaban “bien”, los segundos que transcurrieron hasta saberlo se me hicieron eternos. Tuve un déjà vu, me acordé del viernes de entrenamientos del GP de Cataluña en el que Luis Salom perdió la vida.

Aquel día odié mi trabajo, hubiera preferido no ser intérprete. Recuerdo estar esperando a que alguien me dijera algo, a que alguien me informara de lo que había ocurrido por si tenía que traducir algo importante, algo que se saliera de lo habitual y tuviera que estar preparada. Y así fue. Hasta ese día, ni me había planteado que estas cosas podían pasar (obviamente lo sabía y lo sé, soy consciente de ello, pero es algo en lo que piensas como “muy improbable”). ¿Encima tener que traducir algo así? Ni de coña. Eso no me lo esperaba. Y está grabado, casi me pongo a llorar en directo al final del comunicado de Dirección Carrera en el que en inglés (y que requería interpretación al español), se anunciaba que Luis Salom había fallecido. Se me pone la piel de gallina. Prosigo. Una sensación bittersweet es la que tuve cuando veía lo que estaba pasando este domingo con los pilotos de Moto3. Pensé “otra vez, no”. Por suerte, no fue así y todo se quedó en un gran susto. A días creo que no estoy preparada para según qué cosas. Me considero una persona profesional y hago mi trabajo lo mejor que puedo y sé, pero hay situaciones que están por encima (o por debajo, no lo sé) de la profesionalidad. Pero yo siempre palante. 

Acabo. Esto me hace reflexionar, otra vez, sobre algo que me enseñaron en la facultad. Que un intérprete no puede estar implicado en lo que debe interpretar, que debe ser totalmente neutro y parcial, cero vínculos. I’m sorry pero no es mi caso. Y eso no va a cambiar. No soy una máquina, soy humana. Una humana que adora, vive y siente lo que tiene que interpretar. Una humana que se pone en la piel del personaje y que intenta que el discurso sea lo más exacto posible, emociones incluidas. Las máquinas frías y sin vida, para quien las quiera. Con lo bueno y lo malo, hasta que algo me separe de ello, yo voy a seguir interpretando con el corazón.

Venga, de cabeza, rodando sobre ruedas y sin parar, nos ponemos en modo GP de Malasia.

4 comentarios sobre “6: Bittersweet Feeling

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  1. He descubierto tu blog hace un rato, desde twiter. Te felicito, está muy bien escrito, transmite , conecta.
    Haces muy buen trabajo, tu traducción simultánea es espectacular.
    Sigue así, llegarás lejos.

    Me gusta

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