4: Brad Binder y las interpretaciones “históricas”

Creo que ya lo comenté en una de las entradas anteriores, pero yo jamás me había planteado dedicarme a la interpretación simultánea. Cosas de la vida… Ahora no concibo mi día a día sin ser intérprete. Después de que Brad Binder se proclamara Campeón del Mundo de Moto3 en Aragón, volví a recordar algo que esta temporada me ha ocurrido en algunas ocasiones.

Brad Binder es un piloto peculiar desde el punto de vista del lenguaje. Su inglés es impoluto como el de todo nativo, no cabe duda, pero tiene una forma particular de expresarse. Eso, en ocasiones, dificulta mi trabajo puesto que tengo que poner el 200% de atención para ser súper precisa. Más allá de las características del inglés sudafricano (en otra entrada hablaré de las diferencias entre voces nativas/no nativas y sus respectivas implicaciones), Binder tiene algo que la mayoría no comparte: no expresa tantos sus emociones. Suele responder a las preguntas de los periodistas con una sonrisa, pero acostumbra a usar esa sonrisa tanto los días en los que gana, como en los que “no le va tan bien” (pocas veces; este año casi todo le ha ido como la seda).

¿Y qué significa todo esto para mí? Pues que a la hora de ponerme en la piel del personaje, el domingo me resultó extraña la “tranquilidad” de Brad tras coronarse Campeón. Los momentos previos a sus declaraciones, yo tenía la piel de gallina siguiendo en pantalla su vuelta hasta llegar al Parc Fermé, estaba contentísima y se me erizaba la piel imaginando qué debían sentir sus padres, su equipo, qué le pasaría al propio Brad por la cabeza… Esos instantes, para mí, son geniales. De alguna manera, enseguida se me contagia la alegría de los pilotos tras un carrerón y siempre intento, con mis entonaciones y mis palabras, transmitir esa plenitud. Pero con Binder no fue del todo así, casi que tuve que contener mi propia emoción porque en sus primeras palabras como Campeón estaba en shock, todavía. O estaba en shock o sus emociones eran esas, “menos efusivas”. No pasa nada, fui más comedida (tuve que contener mi propia alegría).

Y tras explicar esa situación, ahí va mi reflexión posterior. Si algo me permite la interpretación simultánea es reflexionar y ver hasta dónde puedo llegar.

Pongo voz a los hombres más rápidos del mundo sobre dos ruedas, en sus mejores, y en sus peores momentos. Eso me encanta (también me encanta ser mujer y darle voz a hombres). Por un motivo u otro, esta temporada se está repitiendo un tipo de interpretaciones curiosas. Lo que yo llamo mis “interpretaciones históricas“. Pueden no tener importancia a priori, pero si lo pienso detenidamente, me doy cuenta de que en muchos fines de semana han ocurrido cosas que han hecho historia en el motociclismo o en la vida de un piloto. Y  yo, desde mi jaula, con mis ganas y mi entusiasmo, he puesto voz a las primeras declaraciones de esos momentazos. Hablo de transmitir lo que sentía Maverick Viñales cuando consiguió el primer podio y la primera victoria en MotoGP, del buen rollo de Jack Miller en su primera victoria en la categoría reina, de Andrea Iannone cuando le devolvió esa tan ansiada victoria a Ducati, de la plenitud de Cal Crutchlow tras ver recompensado todo su trabajo cuando ganó, al fin, su primera victoria… Y más primeras veces: el primer podio y la primera victoria de Joan Mir, la de Jorge Navarro… Y de Brad Binder, todas las hazañas de mi querido Brad Binder en este 2016 al que por su inglés le tengo un cariño especial y al que yo puse voz cuando cruzó la línea en segunda posición en Aragón y eso le bastó para ser Campeón del Mundo. ¡Un Campeón! Contar al momento lo que alguien siente cuando hace realidad su sueño. Eso es indescriptible.

La interpretación simultánea a veces es motivo de crítica. A mucha gente “le molesta”. ¿Y lo bonito que es que todo el mundo pueda entender lo que otros dicen en otro idioma? Eso quería yo de pequeñita, entenderlo todo, en todos los idiomas. Me enfadaba cuando alguien hablaba otro idioma y yo no podía entender qué decía. Pues nada, ahora adoro ser “un vínculo” de comunicación. Como dirían los pilotos, the best feeling. 

Y sobre ruedas llegará la próxima entrada antes del GP de Japón.

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